Mitos, leyendas y la prueba ECOE… ¿el desafío final del estudiante de Medicina?

Dr. Sergio Alemán Belando

MIR de Medicina Interna del HUMM

Podemos decir, con total seguridad, que las pruebas ECOE han conseguido un papel protagonista en la formación de los estudiantes de Medicina. No podía ser de otra manera, si tenemos en cuenta que superarlas se ha convertido en un requisito imprescindible para conseguir el ansiado título de Graduado en Medicina. Y, claro, sin una explicación que justifique esta prueba, un estudiante podría pensar: “¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto justo ahora que me quedaba tan poco?”

Pues bien, este post de Medicalum surge, precisamente, con la idea de explicar en qué consisten estas pruebas y cuáles son los motivos por los que se realizan.

Para empezar, podemos decir que su nombre lo dice todo: ECOE (Evaluación Clínica Objetiva Estructurada), pero a la vez, prácticamente nada sobre lo que conllevan. En efecto, se trata de una evaluación clínica y se intenta, con todos los medios de los que se dispone, que sea lo más objetiva posible y esté adecuadamente estructurada.

La forma más sencilla de describirlas que se me ocurre, es decir que las podemos considerar una yincana médica, en la que el estudiante de Medicina se va enfrentando a distintas pruebas que aparecen en su camino. Estas pruebas se suelen denominar “estaciones”, y en cada una de ellas se pueden evaluar numerosas competencias que el estudiante debe haber adquirido durante su formación.

Y esa es, precisamente, la palabra clave que buscamos para entender el por qué de las ECOEs: competencias. Actualmente, la enseñanza superior busca no sólo que los estudiantes aprendan conocimientos teóricos sobre un tema, sino que adquieran competencias relacionadas con ese tema.

Como ejemplo para entender todo esto, vamos a usar una competencia como puede ser la exploración abdominal:

– Como estudiante, a mí me pueden explicar, o yo puedo estudiar, en qué consiste una exploración abdominal. Este sería el primer escalón del aprendizaje: conocer el tema.

– A continuación, podría aprender cómo se hace una exploración abdominal. Me lo podrían explicar en clase, verlo en el hospital, en un vídeo en youtube… Éste sería el segundo escalón del aprendizaje: conocer cómo hacer esa exploración abdominal.

– Después de aprender lo previo, pasaría al tercer escalón, donde debería ser capaz de demostrar cómo haría una exploración abdominal en un entorno simulado.

Y es en ese tercer escalón donde aparecen las ECOEs, que tienen el objetivo de evaluar si los estudiantes han adquirido competencias que se consideran claves en su formación como médicos. En este sentido, suponen un paso adelante en la educación, ya que empezamos a pedir a los estudiantes que sean capaces no sólo de saber, sino de demostrar. Y esto, cuando hablamos de Medicina, es algo fundamental y muy necesario.

Con este fin, se diseñan las “estaciones” de las que hablábamos antes, cada una enfocada a evaluar distintas competencias que se encuentran englobadas en 8 grandes áreas competenciales:

  • Anamnesis
  • Exploración clínica
  • Plan de manejo clínico
  • Habilidades técnicas
  • Prevención y promoción de salud
  • Relaciones interprofesionales y trabajo en equipo
  • Aspectos ético-legales y profesionalismo
  • Habilidades de comunicación.
Prueba ECOE 2015 realizada por la Facultad de Medicina UMU en el HCUVA.

De esta manera, y teniendo en cuenta todas las áreas posibles, las “estaciones ECOE” no son todas iguales y existen 3 grandes tipos de estación:

  • Estación de Silla: es la más similar a un examen convencional. Aquí el alumno suele encontrarse con un cuestionario que gira alrededor de un caso o situación clínica. Puede incluir imágenes, resultados de analíticas, ECGs… o cualquier elemento que se considere de interés para evaluar al alumno.
  • Estación Técnica/de Maniquí: se trata de estaciones en las que el alumno debe demostrar una habilidad más o menos técnica. Aquí podríamos encontrar una RCP, realizar una sutura, hacer una otoscopia o una oftalmoscopia…
  • Estación de Actor: son las estaciones más relevantes de la prueba y las que suelen generar mayor temor. En estas estaciones un actor entrenado para simular una patología desarrolla su papel frente al estudiante, que debe actuar como si se encontrara en un escenario real. Los casos posibles son infinitamente variados y son las estaciones donde se suelen evaluar áreas tan importantes como la anamnesis, la exploración física y la comunicación.

Ahora que sabemos los motivos por los que se realiza esta prueba y, de forma general, cómo se estructura, la siguiente pregunta que suele surgir es:

 ¿Y cómo me estudio la prueba ECOE?

Así, subrayado, en negrita y de color rojo. Ya me lo han preguntado infinidad de veces. Veréis, la prueba ECOE no se estudia. Y esto es así porque abarca toda la carrera. Resultaría imposible estudiar todas las asignaturas de nuevo y, además, sería un error porque no es eso lo que persigue esta prueba. Sin embargo, un estudiante sí puede prepararse para aspectos generales que saldrán con total seguridad, como son la anamnesis o la exploración física, que realizados de forma correcta sumarán muchos más puntos que enfrentarse de nuevo al ciclo de Krebs o a los pasos de un trasplante hepático.

A continuación, y para ir terminando este post, os dejo algunos consejos que os pueden ser de utilidad:

  • Ante todo, buena educación. No olvidéis saludar y presentaros, son el primer paso para una buena comunicación.
  • Ropa algo formal y la bata abrochada. Aunque puede parecer una tontería, debéis acudir a la prueba como lo haríais a un día de prácticas en el hospital, donde se exige cierta formalidad en la vestimenta.
  • Evitad el lenguaje técnico. Como médicos tenéis que explicar a los pacientes lo que les ocurre en un lenguaje comprensible y adaptado a su nivel cultural. Así que nada de palabrejos médicos.
  • Intentad sonreír, sed amables en el trato y, si es posible, transmitid seguridad. Así mejoraréis vuestra comunicación.
  • Repasad los pasos de una buena historia clínica: motivo de consulta, antecedentes, situación basal, tratamiento, enfermedad actual, exploración, etc. La estructura es siempre la misma sea cual sea el caso y os hará ganar puntos en la anamnesis.
  • Procurad ser sistemáticos. Podéis ir adelante y atrás en la entrevista, pero si sois sistemáticos no os dejaréis preguntas sin hacer.
  • Cuando exploréis, hacedlo bien. Es muy posible que en más de una estación se valore no sólo el hecho de decidir explorar, sino el cómo lo hacéis. No es lo mismo decir que vais a hacer la auscultación cardíaca y apenas acercar el fonendo al paciente, que escuchar los cuatro focos principales.
  • Si pedís una prueba complementaria, explicadle al paciente los hallazgos. Así el evaluador sabrá que habéis entendido los resultados.
  • Si no sabéis el diagnóstico, que no cunda el pánico. El diagnóstico suele ser sólo un pequeño porcentaje del caso, aún podéis conseguir el resto de puntos. Y no pasa nada por hacer un diagnóstico sindrómico como, por ejemplo, insuficiencia respirato.

Y con estos consejos me despido, espero que os ayuden contra este adversario y que ya no lo consideréis un mito o una leyenda. Tras la ECOE ya sólo os queda un escalón en el aprendizaje: el hacer en la vida real. Y eso, al fin, es lo que se hace en la residencia.

Buena suerte.

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Dr. Sergio Alemán Belando

29 de enero de 2018

Fotos fuente: Sergio Alemán y 

Comisión ECOE Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia.