COMPARTIR LAZOS DE AMISTAD: PREMIO FINALISTA AL EQUIPO ESPAÑOL DE CICoM 2018 (MÉXICO)

Equipo español participante en CICoM 2018

Esperanza Alias Candel (1º curso), Laura Guirao Guillén (2º curso), Irene Gámez Guijarro (3º curso), Nicolás Rodríguez Albacete (4º curso), Carmen María Sánchez García (5º curso), Francisco José Cárceles Moreno (6º curso), Dr. Sergio Alemán Belando (MIR Medicina Interna, Hospital Universitario Morales Meseguer).

Todos son estudiantes del Grado en Medicina de la Universidad de Murcia

Madrugada del 11 de noviembre 2018.

Llegamos al fin, casi veinticuatro horas después, a nuestras respectivas habitaciones en un hotel a las afueras de Ciudad de México. Poco podíamos aventurar en aquel momento acerca de lo que nos depararía aquel viaje que compartíamos con otros seis perfectos desconocidos. Aquel domingo, tras el anhelado descanso, lo invertimos en empezar a dejar de serlo.

El CICoM (Concurso Internacional de Conocimientos Médicos), como tal, dio inicio el lunes. Se nos trasladó a todos los equipos al complejo de Teotihuacán, donde fuimos divididos en pequeños grupos entremezclados; el objetivo: forzarnos a interactuar con el resto de participantes. Lo mismo ocurriría al día siguiente, cuando realizamos la visita del casco histórico de la capital mexicana. Y así, mientras escalábamos aquellas construcciones consagradas a los Astros, bajo la atenta guardia de Quetzalcóatl; mientras descubríamos la arquitectura del Palacio de la Escuela de Medicina, o nos maravillábamos ante la gran presencia del Palacio de Bellas Artes, o la solemnidad del Monumento a la Revolución; mientras llenábamos la vista de toda aquella belleza, también íbamos recogiendo, inadvertidamente, retazos de decenas de vivencias muy diferentes a las nuestras. En efecto, lo complicado aquellos dos primeros días turísticos era andar en solitario pues con una naturalidad pasmosa y un interés genuino, participantes y organizadores se interesaban en escuchar tu historia y compartir la suya. Fue esta una de las cosas que más nos impresionó y conmovió, a partes iguales, del viaje.

De los veintiocho equipos participantes, nosotros éramos el único equipo español, cinco eran colombianos y el resto mexicanos.

La formación médica lejos de España. Os hablaremos de lo que aprendimos de la universidad y la medicina en México y Colombia:

El modo de acceso, en ambos casos, es a través de exámenes propios de cada universidad, tanto para entrar a una universidad pública como a la especialidad supone una lucha mucho más ardua que la nuestra aunque os parezca imposible.

La matrícula en la Universidad Nacional Autónoma de México, la organizadora del concurso y la mayor del país, con 1500 alumnos de medicina por año, es de solo 20 centavos, menos de un céntimo de euro y quizá por esto, y a pesar de lo difícil que es conseguir una plaza, el compromiso de los estudiantes con su universidad y su país es digno de admiración. Sus instalaciones; con quirófanos perfectamente equipados, modelos de simulación de laparoscopia, RCP, intubación o parto y salas de disección son increíbles. Esto puede parecer un regalo pero os aseguramos que el esfuerzo que muestran allí los compañeros de medicina es admirable.

En Colombia, en cambio, las plazas en la universidad pública son muy escasas y la mayoría de estudiantes se ve obligados a decantarse por universidades privadas, con un elevado coste.

En el año del internado, equivalente al sexto curso en España, tanto en México como en Colombia, los estudiantes cumplen el papel de residentes. Se encargan de los pases de planta, de escribir los informes y están obligados a realizar una guardia de 36 horas cada tres o cuatro días. Imagináoslo. Además, en México, tras terminar la formación universitaria, se realiza el Servicio Social donde prestan un año de servicio en zonas rurales de forma altruista. Para acceder a la especialidad, realizan el ENARM, un examen similar al MIR pero de 450 preguntas, 50 de ellas en inglés y 9 horas de duración. Esto en México, pues en Colombia se accede a la especialidad mediante exámenes y entrevistas a través de las universidades y aunque el trabajo, de los 3 a 5 años que dura, es igual al de un residente español, no está remunerado. Además, en ambos lugares hay un sistema de formación de residentes que incluye un paso por medicina interna o cirugía general antes de continuar con otra especialidad.

Un comentario que habréis oído en numerosas ocasiones en el hospital y por la facultad es: “En latinoamérica se hace mucha práctica, pero de contenidos teóricos saben poco.” Hasta nosotros también lo habíamos llegado a pensar alguna vez así. Pero tras la vuelta de México comprobamos que no es para nada así. La medicina es una sola en todas partes, una de la cosas maravillosas de esta profesión, y en cualquier lugar habrá personas más implicadas en estudiarla y otras menos. En lo que sí que fallamos en las universidades españolas es en la práctica, en que las rotaciones nos sean realmente útiles y nosotros mismos ser útiles en el hospital. Nos falta hacer historias clínicas, explorar de verdad a los pacientes, mirarles a la cara y hablar con ellos. Memorizamos todas las patologías, pero si no sabemos diagnosticar a los pacientes que las tienen no salvaremos vidas.

Y llegó el miércoles y con él, el concurso. Tres días mucho más intensos de lo que imaginábamos. Vibramos en resonancia con el ambiente del auditorio conforme logramos ir saltando de fase en fase. Contestábamos apasionadamente las preguntas desde el público; y, sobre el escenario, bromeábamos entre pregunta y pregunta. El ambiente en el equipo era una delicia. No había culpables. Todos aportamos respuestas decisivas. Y, lo que es considerablemente más importante: acertamos preguntas que ninguno habría podido responder en solitario. Acertamos porque aprendimos a pensar en equipo.

El segundo aspecto que nos impactó profundamente de esta experiencia: la conexión. La complicidad, las carcajadas desinhibidas, las confidencias; COMPARTIR.

Probablemente, se nos podrá acusar de escasez de originalidad si citamos aquella frase que sentencia que “quien solo sabe de Medicina, ni de Medicina sabe”. No obstante, es una idea nunca irrelevante de rescatar. A fin de cuentas, nuestra historia, nuestro sendero vital, se va trazando en base a experiencias, a encuentros. Y, como no podía ser de otro modo, el mayor agente moldeador son las personas.

Así pues, solo nos queda dar gracias por esta oportunidad que se nos ha brindado. Por poder conocer diferentes maneras de vivir nuestra carrera. Por poder apreciar qué aspectos se hacen mejor en otras partes del mundo; por hacérsenos patentes otros tantos privilegios de los que disfrutamos.

Por partir con seis acompañantes y regresar con seis amigos.

Fran, Carmen, Nico, Irene, Laura, Espe, Sergio.

26 de diciembre de 2018

Foto fuente: Equipo español CICoM 2018